Muralla y Sol de Portocarrero

La situación de Almería a orillas del mar Mediterráneo convertía a la ciudad en blanco fácil de piratas berberiscos y argelinos durante el siglo XVI

El temor a sus ataques llevó a las autoridades eclesiásticas a concebir esta nueva catedral como un templo protegido por un recinto fortalecido y amurallado. Esta idea presidió durante las obras de levantamiento de la Catedral a lo largo del siglo XVI, y los maestros que intervinieron en ella hubieron de ceñirse a este inusual carácter defensivo. Por ello, todo el perímetro queda circundado por anchos muros y robustos contrafuertes, con cubos en sus extremos. Hacia 1620 se refuerza toda la fábrica a través de mosquetes y arcabuces.

Sin duda, uno de los iconos más característicos de la Catedral de Almería (y por extensión, de toda la ciudad) es el bajorrelieve conocido como Sol de Portocarrero, de rostro antropomorfo bordonado de cintas, situado en el paño exterior del testero de la Capilla del Santo Cristo que da cobijo al sepulcro del Obispo Villalán, bajo cuyo episcopado se levantó en el punto central de la girola.

Aunque el Sol es muy anterior al período del obispo Portocarrero, popularmente se ha atribuido a este obispo su autoría, y desde antiguo es denominado como Sol de Portocarrero.

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